lunes, 5 de marzo de 2012

'The artist', la pesadilla del cine sonoro



Habrá muchos espectadores que, como yo antes de ver esta película, pensarán: ¿Qué mérito tiene hacer en pleno S.XXI una película de cine mudo cuando la moda imperante es el 3D?
Con todos los adelantos tecnológicos que hay podría salir la mejor película muda de la historia pero... ¿Por qué ahora?

Pero cuando uno se dispone a verla se da cuenta de algo. El mérito no está en hacer una película muda hoy en día, si no en utilizarlo como un recurso narrativo que, de hecho, funciona a la perfección con lo que se nos está contando.


The artist cuenta la historia de George Valentín, un actor que en los años 20 tiene que lidiar con la aparición del cine sonoro, algo que a George no le hace ninguna gracia, pues se resiste a creer que una película sonora puede ser mejor que una muda.

El juego audiovisual viene durante una pesadilla que sufre el protagonista, en la que todo y todos lo que hay a su alrededor emiten sonido, excepto su voz.

Es entonces cuando el hecho de hacer una película en este formato tiene sentido. Se encuentra supeditado a la historia que nos están contando.
Es en ese momento en el que The artist muestra el planteamiento tan original que tiene.


Aunque el ritmo de la película llega a decaer en un par de ocasiones nos brinda secuencias espectaculares como la de la pesadilla antes mencionada, la escena del BANG!, cualquiera en la que salga el perro, o la del final, en la que vuelve a aparecer el sonido enlazado de la mejor manera posible, terminando la película de una forma totalmente metalingüistíca (hay una película dentro de la propia película) pero siendo, a su vez, el final más lógico posible.

El director grita acción, aparecen los créditos pero no hay ningún "The End" pues la película, la que ruedan los protagonistas no ha terminado, acaba de comenzar.


Nota: 9/10

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